Ruta por el Jardín del Parterre y del Rey

 

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El Jardín del Rey es un ejemplo modelo del “Jardín cerrado” adornado con estatuas, síntesis de la herencia mudéjar y de las influencias renacentistas italianas, tan usual en los Palacios Reales españoles de los Austrias. Como jardín cerrado, el del Rey tuvo dos imágenes sucesivas y bien diferenciadas: la original, de Felipe II, y la consolidad, de Felipe IV, que ha sido restaurada en 1985-1987. El jardín de Felipe II, concebido por Juan Bautista de Toledo, fue llevado a cabo por Juan de Herrera entre 1577 y 1582, y se caracterizaba por el ladrillo empleado para formar los caminos y por las nueve pequeñas habitaciones, pensadas para gozar del jardín desde un sitio fresco y retirado y situadas en testero que mira a oriente.

 

Fuente de Hércules y sus Azañas

Río Tajo

Fuente de Hércules

Fuente de Hércules

Río Tajo

Fuente de Hércules

Jardín de las Estatuas

Jardín de las Estátuas

 

Felipe IV dio a este jardín un carácter distinto mediante la sustitución de parte de este “grotte” por hornacinas y la colocación de un conjunto de esculturas que lo dotan de un significado político y dinástico, a la vez que variaba su textura al hacer empedrar sus caminos con losas de piedra de Colmenar y cuadro de guijos formando dibujos.

En 1727, Felipe V decidió crear delante de la fachada oriental de Palacio un gran Parterre a la francesa. Este jardín fue comenzado por el ingeniero Etienne Marchand y terminado en 1735 por Etienne Bacheliu, quien derribó en 1733 la pared que limitaba el jardín del rey por oriente, haciendo así de él una especie de apéndice del “jardín nuevo”.

El Parterre, originalmente, estaba aislado estaba aislado del exterior por una pared con hornacinas, continuación de la del jardín del Rey, pero Carlos III ordenó en 1760 demolerla y sustituirla por un foso, cambiándose también entonces algo del trazado. Pero, en 1871-1872 una reforma modificó el Parterre según la “estética moderna”, con caminos sinuosos formando isletas, platabandas en torno a los estanques y coníferas que ocultaban el Palacio, y también fue afectado el Jardín del Rey, pues al elevar el nivel de tierra, los caminos empedrados quedaban ocultos.

 

 

En la primera década del S. XX se realizó un trazado gemelo al otro lado del Palacio, en el lugar del “Jardín de la Reina”, que nunca había pasado de explanada. Poco después se añadió a ambos jardines un toque de uniformidad al colocar en sus respectivos centros sendas fuentes de planta mixtilínea y aspecto dieciochesco en piedra de Colmenar.

Ayuntamiento de Aranjuez - Plaza de la Constitución s/n
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