Otros Lugares (Parte I)

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Cuartel de Pavía.

Construido en la Época de Fernando VII (1752), fue el cuartel de las Guardias de Corps. Posteriormente fueron ubicadas diferentes unidades militares como las Guardias Walonas, Los Dragones de Pavía, Los Cazadores, La Caballería Ligera, Los Lanceros de Pavía, Las Unidades de Sable de Caballería, y en su último uso fue utilizado como dependencia del ejército por el Regimiento de Caballería Acorazada Pavía nº 4.

 

 

 

Palacios de Godoy y Osuna.

Edificios civiles utilizados como residencia, el primero del ministro de Carlos IV, Manuel Godoy, y el segundo del Ducado de Osuna.

Forman una manzana completa: el palacio de Osuna dividido en viviendas y en desigual estado, aunque conserva curiosos patios y jardines traseros; y el palacio de Godoy, residencia del favorito de Carlos IV y testigo importante de los sucesos del Motín.

 

 

Posteriormente fue establecimiento hostelero (Hotel Pastor) y después Colegio de la congregación religiosa de la Sagrada Familia, lo que es en la actualidad. De arquitectura palatina definida, recurre a dinteles y frontones para resaltar los vanos y como único ornato de fachadas destacadas con balcón en la parte superior.

Se prescinde, como en otros palacios, de decoración heráldica que haga referencia al estatus de los propietarios. El máximo interés se concentra en los accesos y la disposición interna de los patios.

 

 

En este lugar se escenifica el “Motín de Aranjuez” hecho histórico que concluyó con la abdicación del Rey Carlos IV en su hijo Fernando VII.

 

Palacio de Silvela.

Construido por el rey consorte Francisco de Asís en el año 1860, el arquitecto fue José Segundo de Lerma. Inicialmente fue el Palacio de Baviera que pasó a ser ocupado por Francisco Silvela. Durante este siglo fue sede de la comandancia militar y en el año 1988 fue rehabilitado.

 

 

 

Palacio de María Cristina.

Su arquitecto fue Alejandro Sureda con elegante decoración interior en habitaciones, pasillos y escaleras. También contiene sótanos y un sistema de calefacción ventilación sobresaliente. Posteriormente pasó a manos de los Padres Jesuítas, que lo convirtieron en internado para escolares y residencia de los propios religiosos. Hoy en día es residencia para mayores llamada Real Deleite.

 

 

 

Estación de Ferrocarril.

La estación de Aranjuez o desembarcadero de Aranjuez, estaba situada junto al Palacio Real y cercana a las quintas del duque de Valencia y del propio Marqués de Salamanca.

Tenía la misma disposición y dependencias que la de Madrid, con la salvedad de que la puerta central de entrada al andén de cabeza era mayor para permitir el paso de un tren. Contaba con seis cambios de vía, cinco plataformas para carruajes y tres para locomotoras.

 

 

Las instalaciones principales de tracción se encontraban aquí, donde la cochera tenía capacidad para ocho locomotoras. Poseía además un taller para la reparación de máquinas. Esta estación, como las de Pinto y Madrid, poseía un gran depósito de agua instalado a una altura conveniente para abastecer las máquinas, con una bomba de agua de tres cuerpos, que se ponía en movimiento con unas pequeñas máquinas de vapor fijas, con fuerza de cuatro caballos.

Hacia el año 1923 comienza el proyecto de edificar una nueva estación para Aranjuez, y con cargo a la Caja Ferroviaria se levanta un edificio de nueva planta. Esta nueva estación que cambió de emplazamiento y que hoy continua en servicio, es un edificio de lujo de estilo Neomudéjar, realizado en fábrica de ladrillo con doble planta y destaca su imponente vestíbulo de alto techo con un bello artesonado luminoso del que cuelgan cinco lámparas anulares de hierro forjado.

 

 

Durante la Guerra Civil el ejército republicano habilitó en la estación un Taller de Trenes Blindados. Tras la guerra, la estación, como otras muchas presentaba un estado lamentable y hubo de hacer arreglos en la mayoría de las instalaciones. En 1989-90, con motivo de las obras de remozamiento efectuadas, quedaron al descubierto en el paso inferior de los andenes una serie de azulejos, salidos del taller cerámico de Marigliano (Madrid), que alicataron el referido pasadizo de entonación Talavera.

Tras la inauguración de este nuevo edificio y hasta ahora, la estación alberga cada día los trenes cercanías y cada fin de semana de mayo a septiembre la máquina de vapor de El Tren de la Fresa.

 

 

La estación de Aranjuez o desembarcadero de Aranjuez, estaba situada junto al Palacio Real y cercana a las quintas del duque de Valencia y del propio Marqués de Salamanca. Tenía la misma disposición y dependencias que la de Madrid, con la salvedad de que la puerta central de entrada al andén de cabeza era mayor para permitir el paso de un tren. Contaba con seis cambios de vía, cinco plataformas para carruajes y tres para locomotoras. Las instalaciones principales de tracción se encontraban aquí, donde la cochera tenía capacidad para ocho locomotoras.

 

Parador del Rey.

Edificio situado entre las calles Almíbar, Abastos, Stuart y San Pascual. Tenía espaciosas cuadras y grandes porches para colocar los carruajes. Construido por Real Orden de 4 de Abril de 1761 por el arquitecto Manuel Serrano, dejó de utilizarse debido al ferrocarril, pues los carruajes dejaron poco a poco de circular.

 

 

Edificio situado entre las calles Almíbar, Abastos, Stuart y San Pascual. Tenía espaciosas cuadras y grandes porches para colocar los carruajes. Construido por Real Orden de 4 de Abril de 1761 por el arquitecto Manuel Serrano, dejó de utilizarse debido al ferrocarril, pues los carruajes dejaron poco a poco de circular.

 

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Otros Lugares (Parte II) (2)

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Ayuntamiento.

El Ayuntamiento era la antigua Casa de los Empleados de mayor categoría del Rey. En 1836, al nombrarse el primer ayuntamiento constitucional de Aranjuez, se solicitó la concesión de locales para ejercer sus funciones municipales; para ello se utilizaron casas que hacían frente a la Plaza de la Constitución o Mayor. Se reformaron para obtener las dependencias y salas consistoriales.

 

Antigua Plaza de la Constitución

 

Las constantes obras de remodelación han ido alterando tanto la distribución interior de espacios como la fachada exterior. Su arquitectura es típicamente ribereña con simetría de vanos y alternancia de ladrillo y piedra, la baja altura de la construcción, su tejado a dos aguas...

 

 

 

Casa de la Monta.

Construida por el Arquitecto Real Jaime Marquet bajo el mandato de Carlos III, finalizando las obras en el año 1761.

 

 

El edificio albergaba las caballerizas reales de la Dehesa de Sotomayor, constando de cuadras, establos, patios y habitaciones que utilizaron la Real Yeguada.

 

 

 

Real Cortijo de San Isidro.

El Cortijo de San Isidro lo componen varias dependencias y un vasto terreno de cultivo creado en época de Carlos III como modelo de explotación agrícola. El Rey intentaba combinar la política agraria de la ilustración, con el afán de la época de acercamiento a la naturaleza. Así encargó a sus ministros, Grimaldi y Floridablanca, un Real Cortijo con algo más de 530 fanegas de tierra donde poder experimentar y explotar agrícolamente el terreno.

 

 

De este Real Cortijo subsiste los edificios principales, la Casa Grande, la Bodega, la Cueva y la capilla. El conjunto tal vez creado por Marquet, en una primera intervención, fue levantado por Manuel Serrano en la década de 1770. Después fue sucedido por Manuel Oliva.

Carlos III como gobernante ilustrado realizó reformas para llevar a estas estancias rústicas el ordenamiento y belleza de un jardín y un cenador. Sin embargo, aunque se conservan los planos, nunca llegó a hacerse, pues sobrevino la muerte del rey y su sucesor Carlos IV, no participaba de su interés por las posesiones agrarias.

A nuestros días ha llegado el Cortijo con numerosas modificaciones pues pasó sucesivamente de un arrendamiento a otro, y finalmente, enajenador a bienes de la corona en 1870 con la I República.

 

 

Desaparecieron las tapias, los corrales, los molinos y el lagar, y se construyó dentro del perímetro un poblado de colonización con su arquitectura característica. Al igual que el Cortijo de San Isidro, otros establecimientos de carácter agropecuario se establecieron en Aranjuez como propiedades Reales. Por una parte, dedicadas a la explotación agrícola como la Casa de Vacas o la Finca El Deleite, y por otr dedicadas a la cría caballar, como la casa de Sotomayor, Villamejor y la Flamenca.

La Ermita: dedicada a San Isidro y consagrada en 1789. Es el centro del conjunto, su alto cuerpo rematado en cúpula sobresale del resto del caserío. Fue restaurada al construirse el poblado y redecorada interiormente a gusto de la época.

Núcleo Urbano: Es agradable recorrer a pie, partiendo de la plaza, las estrechas calles del recinto bellamente ajardinadas. Varias se prolongan como calles arboladas, adentrándose en las huertas.

Las Cuevas: Aprovechando el desnivel del terreno, se ramifican bajo el conjunto edificado, con una bella portada de piedra. Hoy en día albergan las bodegas de Carlos III.

 

 

 

Puente de la Reina.

(1774) Ubicado sobre el Tajo, al final de la calle de la Reina. En otra época era conocido como puente de Alpajés. Renovado por Manuel Serrano en tiempos de Carlos III, sobre otros que databan de 1613 y 1618. En 1847 se cambió el piso de madera por el actual.

 

 

 

Puente Largo.

(1761) Ubicado sobre el río Jarama, Carlos III lo mandó construir y lo llamaba “El rey de los puentes”. Obra de Marcos de Bierna, arquitecto encargado de la carretera de Andalucía. El puente cuenta con 25 ojos, 500 metros de largo, 8’5 de ancho y 11 de alto y fue realizado con piedra de Colmenar.

 

 

 

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Plaza de Toros

 

Se trata de uno de coliseos taurinos más bellos del mundo.

 

 

Construida e inagurada por el rey Carlos IV y su esposa María Luisa de Parma en 1797, cerca de la antigua plaza levantada por Carlos III en 1760. Monumento Histórico Artístico, que con más de 200 años, es una de las pocas plazas de toros que quedan en pie del siglo XVIII, compartiendo esta singularidad con construcciones tan notables como la Maestranza de Sevilla o la plaza de toros de Ronda.

La plaza de toros se ha reformado en varias ocasiones, aunque siempre se ha respetado “su estructura clasicista”. Poseé uno de los mayores ruedos de las plazas españolas, presentando un aforo de más de 8000 localidades.

Su austero exterior oculta un rico tratamiento interior. Alberga su magnifico museo taurino, visitado por numerosos turistas nacionales y extranjeros.

Es escenario de espectáculos taurinos de primerísimo orden coincidentes con la festividad de San Fernando en mayo y con las Fiestas del Motín en septiembre.

 

 

Palacio Real

 

Al no tener capacidad el antiguo palacio de los maestres de Santiago, Felipe II dispuso la construcción de un nuevo palacio, situado al sur e inmediato al antiguo, del que le separaba una estrecha calle. La familia real se alojaría en el nuevo palacio; la servidumbre, en el antiguo.

Realizó la obra en sus comienzos, Juan Bautista de Toledo, comenzó por una capilla pública en 1561, en 1568 muere el arquitecto y se encarga de proseguir las obras, Juan de Herrera, la obra se terminó en 1586.

Antes de entrar en Palacio Real encontramos la Plaza de Armas, escenario de los desfiles, conmemoraciones y juegos ecuestres propios de la corte del absolutismo.

Felipe III, tras la muerte de Felipe II, no introduce muchas mejoras en palacio, tan solo construye dos pasadizos sobre los pisos superiores para poner en comunicación el Palacio con el antiguo de los maestres. También concluyó el Jardín de las Estatuas, lo cerró con muros de Herrera y puso una fuente en su centro. Felipe IV adornó con estatuas el Jardín de las Estatuas.

Felipe V se encarga de la ampliación del palacio en 1717, en 1727 se empieza a derribar el antiguo palacio de los maestres, y los molinos inmediatos, se construye puente con escalinata para pasar a la Isla. En 1735 se construye la muralla de sillería en la ría para poder formar la gran plaza de la fachada principal de Palacio. Las obras finalizaron en 1739, ya siendo rey Fernando VI, se incendia en 1748 y ordena su restauración a Santiago Bonavía, quien realiza también la fachada principal. Coronan la fachada tres estatuas de piedra: Felipe II, Felipe V y Fernando V, bajo cuyo reinado se concluyeron estas obras. También en la fachada podemos encontrar dos lapidas: PHILIPUS II INSTITUIT. PHILIPUS V PROVEXIT y en la segunda: FERDINANDUS VI PIUS FELIX CONSUMAVIT. ANNO MDCCLII.

Carlos III dispuso en 1771 que se añadiesen dos alas prolongadas unidas a la fachada principal. En los extremos una galería elevada con terraza y balustre de piedra, realizada por el ingeniero Francisco Sabatini. En el centro de cada ala hay una inscripción: CAROLUS III ADJEIT ANNO MDCCLXXV. También mando hacer la parada de Palacio, con diez bancos de piedra cuyos respaldos rematan canastillos de flores y unas piñas. Cada añadido se hizo guardando armonía con lo construido anteriormente, de modo que el conjunto guarda una coherencia total y parece construido en una misma época. El palacio tardó en construirse aproximadamente 200 años entre la parte antigua construida por Herrera y las últimas alas construidas por Sabatini.

 

 

Interior de Palacio

En el interior de palacio podemos encontrar pinturas de Lucas Jordán, Vicente López y Esquivel, entre otros. Muebles de diversos estilos, colecciones de relojes, lámparas y esculturas. Especial interés Saleta de Porcelana, predilecta de Carlos III, modelada en casi su totalidad por Giuseppe Gricci. Muros y bóvedas cubiertos con grandes paramentos de porcelana, atornillados a un armazón de madera invisible. Obra maestra de la fábrica que en 1760 ordenó construir en el Retiro Carlos III. Sus escenas evocan fábulas y leyendas orientales de carácter costumbrista.

Las distintas dependencias que forman el Palacio Real son las siguientes:

Escalera Principal: Giacomo Bonavia.

Sala de Guardias: Cuadros de Lucas Giordano, muebles en madera de olivo y bronce, un reloj y guarnición isabelina, y los jarrones franceses de estilo imperio.

Saleta de la Reina: Obras pictóricas de Lucas Giordano y Vicente Carducho.

Antecámara de la Reina: Lienzos atribuidos a Signorelli, obras de Francisco Solimena. Relojes de estilo Luis XVI. Las puertas de las salas que hemos recorrido son de la época de Felipe V y los suelos de mármol son de 1962 – 63 del arquitecto Andrada.

Cámara de la Reina o Sala de Música: Pinturas de Furini, anónimo. Dos espejos, tapiz, piano de 1849. Las puertas de esta sala y las sucesivas son de la época de Carlos IV. Las colgaduras son modernas.

Anteoratorio: Cuadros de Corrado Giaquinto y Vicente Palmaroli, los cuadros de piedra dura son regalos papales a los distintos reyes con motivo de las bodas reales. Estatua de Alfonso XII, conmemora la entrada en Barcelona el 9 de enero de 1875. Araña de bronce neogótica, y papel pintado de estilo alfonsino.

Oratorio de Carlos IV: (Llamado de la Reina por su función en la época de Isabel II) Las obras se llevan a cabo por Juan de Villanueva y Francisco Sabatini, tanto las pinturas como los frescos son alusivos a la Virgen y a los apóstoles, así como relatos de las Sagradas Escrituras alusivos a la Virgen.

Saleta Isabelina: Se accede por el anteoratorio ha sido ambientada recientemente con piezas del periodo fernandino e isabelino, muebles y juguetes. El zócalo y el pavimento de mármoles son antiguos.

Saleta de niños: Podemos ver diversos objetos alusivos a la niñez de las personas reales en el siglo XIX.

Salón del Trono: Fue la sala de comer de Carlos IV, de este reinado datan los dos tronos, de Fernando VII seis relojes franceses de la época.

Despacho de la Reina: Era la sala de vestir del Rey Carlos IV, en ella podemos encontrar pinturas, sillas de estilo etrusco y busto de Alfonso XII.

Sala de Porcelana: Felipe V mandó hacer en este gabinete una decoración dirigida por Galluzzi y Bonavía, de la que se conserva el espléndido suelo de mármol. Se realizó en la Real Fábrica de Porcelana del Buen Retiro, y la obra maestra de esta “sala de conversación” fue de Carlos III, se finalizó su construcción en 1763.

Dormitorio de la Reina: Bóveda de Zacarías González Velázquez pintada cuando era despacho de Carlos IV. Mobiliario de estilo segundo imperio francés, inspirado en fuentes barrocas, sobre todo del siglo XVIII, con rica decoración de marquetería. Estos muebles decoraban el dormitorio de Isabel II en el palacio Real de Madrid pero de allí fueron trasladados en el siglo XIX.

Tocador de la Reina: La decoración de esta Sala, se mantiene tal y como quedó después de la campaña decorativa de 1850 – 52. Grandes espejos y jardineras. Techo de Antonio García, de mediados del siglo XIX.

Salón de Baile: Situado entre las habitaciones de Isabel II y de su esposo, en el centro de la fachada hacia el jardín del Parterre, fue redecorado en época de Isabel II, espejos en marcos tallados, divanes, etc, el adorno del espejo es del siglo XVIII, al igual que las dos consolas entre los balcones.

Sala de Conversación: Esta era la función de la sala cuando reinaba Fernando VI, durante el reinado de Carlos III formaba parte del Cuarto del Príncipe y, posteriormente fue destinado a Comedor. En ella encontramos oleos de Amiconi y Flipart, pinturas de Giaquinto y relojes de Pieter Kenzing, Neerwinden y Lepine, relojeros ilustres de París y consolas de Sabatini.

Cámara del Rey: Destacan en esta habitación los cuadros de Fernando Brambilla, evocando a Reales Sitios de los reyes tales como la Granja de San Ildefonso (Segovia), El Escorial y los jardines de Aranjuez, también encontramos relojes, piano, y detalles decorativos de la época de Fernando VII.

Gabinete Árabe: Realizado en 1848 – 1850 como sala de fumar para el rey consorte don Francisco de Asís, (Reina Maria Cristina) basado en la Sala de las Dos Hermanas de la Alhambra de Granada y realizado por el autor de la misma Francisco Contreras.

Dormitorio del Rey Francisco: Bóveda decorada al fresco por Bonavía, de la época de Felipe V. El mobiliario es de la época de Isabel II, pinturas de Mengs y José Madrazo, Jarrones de la fábrica de Porcelana de Moncloa, de la época de Fernando VII.

Salón de Espejos: Durante el reinado de Carlos II fue decorado por Lucas Giordano con pinturas al temple y frescos, su mal estado hizo que Carlos IV decorase el Gabinete de la Reina por el arquitecto Juan de Villanueva, es de las obras mejor acabadas bajo el reinado de Carlos IV y al estilo de Luis XVI. Las pinturas del techo son de Juan Duque aproximadamente en el año 1803.

Despacho del Rey: Desde Felipe II y hasta principios del siglo XVIII esta Sala formaba junto con todas las siguientes La Galería del Rey, decorada en época de Caros II con pinturas de Agüero hoy instaladas en el Museo del Prado. Felipe V mandó dividirlas en pequeñas salas y algunos techos fueron pintado durante el reinado de Carlos IV, el mobiliario es de estilo Imperio del Siglo XIX.

Sala de música del Rey Francisco: Juan Duque pintó la bóveda en tiempos de Carlos IV cuando esta era la “Pieza de Comer” de la Reina. De esta época datan los sillones de ceremonia. La araña, de la Real Fábrica de San Ildefonso, es de la época de Fernando VII, pinturas de Van Mol. Mobiliario de mediados del siglo XIX.

Saleta de pinturas chinas: Las pinturas chinas sobre papel es de la primera mitad del siglo XIX, adquirida por Isabel II y se mantiene en su disposición original desde 1852, representa el ambiente isabelino del palacio Real de Aranjuez.

Antecámara del Rey: Papel isabelino en las paredes y techo, cuadros de Esquivel , Vicente Lopez y Ricca.

Oratorio de la Reina Maria Luisa: Lienzo de Francisco Bayeu, diseño de Juan de Villanueva, bronces de Giardoni y mármoles del taller de Palacio dirigido por Galeotti.

Sala de Guardias del Rey: En la antigüedad estaba dividida en dos salas, la Sala de Alabarderos y la Saleta del Rey. En esta última se hallaban la mayor parte de los cuadros que ahora aparecen aquí, de Luca Giordano, las sillas son del siglo XVIII, en las vitrinas encuentran trajes de Reyes de armas y mazas de bronce de la época de Fernado VII.

Real Capilla: Consagrada en 1779, es obra de Francisco Sabatini, que combinó la planta central con el protagonismo del a tribuna real, desde la que el Rey seguía las ceremonias. En el retablo bronces de Vendetti, cuadros de Megs, Maella, frescos de Bayeu.

Ruta Natural

 

Reserva Natural el Regajal

La finca de El Regajal desde siempre ha tenido una gran importancia histórica como foco de estudios entomológicos. Desde 1848 El Regajal es conocido por las personalidades más sobresalientes dedicadas a la entomología, tanto en España como en Europa. Esta reserva abarca una superficie de 635 hectáreas y ofrece, a pesar de su pequeña extensión, un variado mosaico de ecosistemas cuya riqueza y diversidad biológica hacen de este espacio uno de los más valiosos de la Comunidad de Madrid.

 

 

La configuración compleja del relieve y las peculiares características edáficas y climáticas del territorio han favorecido la presencia de comunidades botánicas y faunísticas de extraordinario interés. Destaca sin duda la diversidad y riqueza de lepidópteros -mariposas y polillas- presentes en la Reserva, que hace de este espacio una de las prioridades mundiales para la conservación de este grupo animal.

Si bien menos conocidos, otros elementos concretos del ecosistema como la flora asociada a los cortados yesíferos, o la avifauna que halla refugio en el Mar de Ontígola, han sido destacados como claves para la conservación de la biodiversidad madrileña y española.

 

Mar de Ontígola

En el S. XVI Felipe II desea ampliar la balsa que desde el siglo anterior recogía las aguas del arroyo de Ontígola: el nuevo embalse debía atender las huertas y jardines que embellecían el Real Sitio, y proporcionar además un lugar de caza y recreo a la corte. La construcción de la presa se termina en 1572 y constituye uno de los mayores logros de la ingeniería de la época. Durante los siglos siguientes, Austrias y Borbones entretienen su tiempo de ocio celebrando en la laguna extravagantes cacerías e incluso corridas de toros.

 

 

En la actualidad, este humedal está protegido dentro de la reserva natural e incluido en el catálogo de Embalses y zonas Húmedas de la Comunidad de Madrid (ley 7/1990) y es de gran importancia para la vida silvestre, pues de él dependen un importante número de especies que encuentran aquí un hábitat idóneo para su supervivencia. La vegetación palustre, en la que predominan los carrizos, tarayes, juncos y espadañas, alberga una gran variedad de pequeños invertebrados, reptiles, anfibios, mamíferos y aves que dependen estrechamente de este humedal, habiendo del Mar de Ontígola un ecosistema rico y productivo.

 

 

Uno de sus principales motivos para su protección, al igual que otras muchas zonas húmedas de la península ibérica, reside en su carácter de refugio para un gran número de especies de aves, que haya en este tipo de ecosistemas, bien un hábitat permanente o una acogedora estación en sus rutas migratorias. La facilidad para observar aves hace que este sea el principal aliciente para visitar la laguna, ya que es fácil avistar en vuelo el aguilucho lagunero y ver chapotear a multitud de patos y especies afines como el azulón, el porrón común y moñudo, el pato cuchara, la focha común o el sormomujo. Otras especies como el avetoro, el martinete, el avetorillo o la garza real son más difíciles de sorprender.

 

Sotos Históricos

Los Sotos Históricos constituyen uno de los ecosistemas más complejos y valiosos de Aranjuez por su capacidad para albergar una gran variedad de especies vegetales y animales. En estos se empezaron a trazar paseos hacia 1553, y han llegado a nuestros días más de 30 Km., que albergan once especies de árboles distintas en sus alineaciones. La trama geométrica de Paseos tenía múltiples funciones: separar terrenos de cultivo, ofrecer bellas perspectivas, hacer frescos y amenos los paseos de los cortesanos, servir de acceso a determinadas zonas, producir madera, ...

 

El origen de los trazados y entramados se remontan al siglo XVI. bajo el mandato de Felipe II (Calle del Rey, Calle de la Princesa, Calle de Media Luna, Calle del Mallo, etc.) completándose a lo largo del reinado de Felipe III (Calle de la Montaña, Calle del Embarque, Calle de Berruga, etc.). Estas actuaciones terminan en cuanto a trazados generales y recuperaciones en el reinado de Carlos III (Calle de San Isidro, Calle del Cortijo, Calle de Colmenar, etc.).

El entramado de los Paseos se diseñó partiendo de la zona de Pico-Tajo, donde la traza se circunscribió al espacio entre los cauces que en esa época tenían los ríos Tajo y Jarama y tomando como puntos de referencia los puentes que hubo para cruzarlos, siguiendo leyes de simetría y proporcionalidad se extendió hacia el Este originando la plaza de las Doce Calles y continuando más allá hasta la presa del Embocador.

 

 

Del sotobosque original aún se conservan las formaciones vegetales más próximas al cauce como especies arbóreas como el álamo y el fresno acompañadas por un rico estrato arbústivo y herbáceo entre los que destacan los sauces, tarayes, rosales silvestres, majuelos, zarzamoras...

 

 

Ayuntamiento de Aranjuez - Plaza de la Constitución s/n
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